Cerrolaza

Blog de Gonzalo López Cerrolaza

Temas

Archivos

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

UN ÁRBOL

20080509000506-arbol.jpg

Si planto un árbol, dame algo de savia

y clorofila que respire de ti; como un pez

que sin sus branquias se asfixia y se consume

me siento yo aquí; con mis anzuelos de papel,

sin coletazos de alegría luchando contra mil cañas

a destajo; que aquí abajo, en mi agujero

no consigo echar raíces ni florecen los manzanos,

asustados porque están llenos de miedo.

Como un rey de copas de tronco grueso

con una sota de cualquier palo llena de besos,

deseo que hoy la muerte no se fije en mí.

09/05/2008 00:04 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías No hay comentarios. Comentar.

UN HIJO

20080509061129-de-arantxa-morejon.jpg

Si tengo un hijo, críalo conmigo

y haz que no grite si no es por vivir; como ayer

que no había sonrisas sin payasos ni columpios,

me parece a mí; con las ceras de Manley

se pintaba un arco iris bajo la luna de tu casa

en diez minutos, y era real. ¿Qué es lo que quiero?

no tener el tiempo atado a la muñeca

y parar para amarte en cada abrevadero

como un par de caballos imprudentes

con la crin suelta al viento, desatados;

deseo que el invierno no llegue hoy aquí.

09/05/2008 06:11 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías No hay comentarios. Comentar.

UN LIBRO

20080509062537-de-carlosbadillo.jpg

Si escribo un libro, corrige mis faltas

y haz que no muera en polvo, por favor,

que no se amargue en una estantería, échalo

a volar, que viaje lejos hasta un corazón

que lata fuerte y no sepa de mí; como un corzo

corriendo hacia el arroyo huyendo del miedo,

a ratitos me ocupo de esas cosas que a diario

no se perciben porque son una hoja de fresno,

un grano de sal nadando en el mar o un zapato

sin cordones, y pinto mi autorretrato;

deseo que el olvido recuerde no venir.

09/05/2008 06:25 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías No hay comentarios. Comentar.

BRUGAL, POR SUPUESTO

20080519084658-brugal-tonic.jpg

Allí estaba Andrea, sentada en el mismo taburete de madera de siempre, bebiendo, como de costumbre, un cubata de ron con limón (Brugal, por supuesto), el cual llevaba a sus labios sin dejar en ningún momento de mirar fijamente al jugador de futbolín, el Futbolinista le llamaba yo, pues todos los fines de semana lo veía allí, en la taberna, sin soltar nunca, excepto para dar caladas a esos cigarros que fumaba de forma compulsiva, los mandos del futbolín.

 

Todas las noches que fui en mi vida a esa taberna - y puedo aseguraros que no fueron pocas - el Futbolinista estuvo allí, parecía ya parte del mobiliario de la taberna. Igual que Andrea, sentada en su taburete, bebiendo su ron con limón (Brugal, por supuesto), mirando fijamente al jugador de futbolín. Era divertido entrar en la taberna y pensar en ellos como dos estatuas de cera, como si formasen parte de la decoración del local. De hecho, Andrea parecía haber escapado de la sala de torturas del Museo de Cera de Madrid, pues tenía absolutamente todo su cuerpo lleno de cicatrices, solía llevar minifalda y top, de modo que dejaba ver su precioso cuerpo, que lo tenía realmente perfecto, lleno de cicatrices, todas iguales, por toda su piel.

 

Dicen que los lunares son símbolo de belleza, y debe ser cierto, pues cuanto más bella es una mujer, más lunares suele tener; por otro lado, las cicatrices no se consideran algo atractivo, sino todo lo contrario. Puede ser, a nadie le haría gracia tener una cicatriz en la cara, ¿no? Puede ser también que Andrea hubiese sido más bonita aún de no tener esas cicatrices. Quizás. Pero no creo que, de no ser dueña de esas marcas únicas, hubiese conseguido ser también la dueña de mis sueños. Seguramente, la primera vez que la hubiese visto, habría pensado algo así como “¡qué tía más buena!” o “¡menudas piernas!” o “¡vaya un par de…!” - bueno, esas cosas que pensamos siempre los hombres, haciendo gala de nuestros más puros sentimientos y de nuestra constante búsqueda de sabiduría, al ver una mujer atractiva -; en fin, quizás hasta me hubiese atrevido a decirle algo y a invitarla a un ron con limón (Brugal, por supuesto) e, incluso, podríamos haber llegado a marcharnos juntos del bar y, tras compartir sudores y besos, haber fumado un cigarrillo o dos antes de despedirnos y seguir cada uno su camino. Sin embargo me alegro de que Andrea tenga esas cicatrices que la hacen única; me alegro de no poder dejar de soñar con ella ni un solo día, de soñar varias veces al mes, por ejemplo, que estamos los dos solos en una habitación de color verde sin mueble alguno y ella me mira, me sonríe y, lentamente, comienza a arrancarse una a una todas las cicatrices de su piel, quedando totalmente desnuda; o que estamos en la taberna y, de repente, Andrea da un salto de su taburete, corre hasta mí, me abraza fuertemente y comienza a traspasarme sus marcas provocándome el más intenso dolor y, a la vez, el más ardiente placer; o - y éste es el sueño que más se repite - que resulta que el Futbolinista es el amante de Andrea y ella no tiene ninguna cicatriz y yo, que resulto ser su marido, entro en la taberna furioso, pues, tras meses de dudas debido a pequeños rastros, pequeños despistes de los dos amantes, he acabado por notar los dos cuernos que llevo por sombrero desde hace meses, o puede que años. Y allí, en la misma taberna donde me enamoró la primera vez que la vi sentada en un taburete, bebiendo un ron con limón (Brugal, por supuesto) y mirando fijamente a mi mejor amigo, quien se encontraba jugando, como siempre, una partida de futbolín, es donde llevo a cabo mi venganza, donde estampo al cabrón contra su juego preferido, quedando empapado de rojo el antes verde campo del futbolín, y donde, rompiendo el vaso de tubo del cubata de ron y recogiendo un cortante trozo de cristal comienzo a acuchillar una y mil veces a mi mujer, a mi amada, cortando mi vida entera, pues ella es mi vida, ella lo es todo, ella… era mía.

 

Tras este horrible sueño lleno de egoísmo y de esa loca creencia de que otros seres nos pertenecen en su totalidad sólo por el hecho de sentir amor por ellos, despierto siempre en esta celda de blancas paredes, atado a esta cama de blancas sábanas, escuchando a una mujer con blanca bata y blancos zuecos decirme que es la hora de tomar las blancas pastillas. Esas pastillas que debo tomar todas las mañanas porque ya se ha pasado el efecto de las últimas que tomé. Esas pastillas que debo tomar para soñar en colores y escapar así del blanco que me aprisiona. Esas pastillas que lo único que consiguen es que, al soñar, no recuerde mi pasado. Esas pastillas que, sólo a veces, no me quitan lo suficiente de mí mismo como para que pueda darme cuenta de que ese sueño no fue un sueño, de que mi mejor amigo murió a mis manos, de que mi mejor amiga, mi mujer, está marcada para siempre por culpa de mi locura, de que ya nunca jamás podré entrar en una taberna con mi esposa y jugar unas partidas de futbolín con mi mejor amigo mientras Andrea bebe un ron con limón (Brugal, por supuesto) sentada en su taburete.

19/05/2008 08:46 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Relatillos Hay 6 comentarios.

Allí, en la playa

20080522072308-cebolla2.gif

Una lechuga iba rodando montaña abajo, la habían lanzado unos pilluelos para ver cómo se rompía al chocar contra alguna roca, sin embargo, la lechuga saltó los obstáculos y consiguió llegar rodando hasta el mar, allí se tumbó en la arena para ponerse morena. En esto que apareció un tomate y le dijo: "ten cuidado, lechuguita, yo estaba verde como tú y mira lo colorao que me he puesto por tomar el sol aquí" y soltó una lagrimita de ketchup. A la lechuga no le había dado tiempo a responder cuando oyeron llorar un bebé; se levantaron preocupados y fueron rodando un poco más allá, hacia el llanto; cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que no había ningún bebé, sino una cebolla, porque las cebollas hacen llorar a los hombres, pero lloran como los niños; Lechuga y Tomate intentaron consolar a Cebolla, para lo que se pusieron a jugar al veo veo: "¿qué ves?" - dijo intrigada Cebolla -; "una cosita que empieza por la C", respondieron al unísono Tomate y Lechuga; pero, por desgracia, amiguitos, no les dio tiempo a terminar el juego... resulta que esa cosita que empezaba por la C era yo, Cerro.

 

Aquella mañana me hice una de las mejores ensaladas que recuerdo. Y allí, en la playa, mientras contemplaba jugar a las olas con el ritmo, me la comí en un periquete, claro.

22/05/2008 07:23 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Relatillos Hay 3 comentarios.

SÓLO PROSA

20080529205747-to-the-castle-of-sand-by-saywhaat.jpg

 

Yo te robaré la sombra,

tu belleza no debe rozar el suelo.

Yo besaré tus pisadas,

tus huellas ligeras.

 

No volarás, mariposa,

pueden tus alas hacer un aspaviento,

un amago a tus espaldas,

si llegó la primavera.

 

Pero será sólo prosa,

la máquina de escribir en movimiento,

las teclas intercaladas,

palabras en vena.

 

Poesía pensada airosa,

recuerdos, añoranzas, nostalgia, anhelo.

No podré ver esperanza,

castillos de arena.

 

Porque seré sólo prosa.

29/05/2008 20:57 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías No hay comentarios. Comentar.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]