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Cerrolaza

MICROS

MICROS NO HACE MUCHO

Hoy te quiero a bocajarro, Chaouen suena antes de que amanezca, me narra cuentos y microrrelatos de sexo y desamor, de sexo y amor. Las tiendas de chucherías no han abierto aún, así que no puedo ir a robar, arma en mano, un par de piruletas de fresa.

El otro día saltaba en los charcos sin odiar las manchas ni el barro seco en los zapatos. Y no sabía de niños que no reirían nunca como yo y no sabía de sexo ni de amores, ni de desamores. El otro día los pantalones se me quedaban cortos cada dos horas, una estrella errante era un sueño y la felicidad estaba en montar en el tren de la bruja y en el sabor del algodón de azúcar.

El otro día una canción de 3,19 minutos en la radio era casi una vida.

QUIZÁS UN CUENTO

Es posible que en algún anochecer sin fecha en casa de una mujer, casi hubiese una vez.

EL AMANTE QUE ESCAPÓ POR LOS PELOS

Tengo frío, frío en el alma; no siento mis manos, mis dedos ni mis labios. Gotean por mis pestañas mil estalactitas azuladas; crecen por mis pies como la hierba mil estalagmitas pálidas. Tengo frío, frío el cuerpo, frío mi alrededor. Por favor, sáquenme del frigorífico.

CREER CIERTAS COSAS

Un día la princesa a su rey le preguntó: "¿dónde está mi suerte?". El rey le respondió: "sonríe sin mostrar la lengua ni las amígdalas y camina erguida". Y le hizo caso a pies puntillas.

MUY CONVENCIDO

Claro que lo voy a hacer, ¿qué persona cuerda no lo haría? ¿Sabes? Además me parece algo atrevido, distinto, hasta diría que algo cómico. Claro que lo pienso hacer, ¿quién no lo haría? Yo por descontado que sí lo haré. Las amapolas rojas me hacen estornudar; los puros son excesivamente largos para fumarlos de seguido; el bolígrafo rojo no pinta; voy a hacerlo, por supuesto. Dame mi chaqueta, dame mis botas, dame un beso. Salto, corro, vuelo por encima de los escalones. Freno en seco, dejo pasar a una señora que deja su rastro de cometa perfumado, puag, sigo mi camino, busco mi destino pisando charcos y chapoteando en las miradas de los maniquíes. Mil veces no, cien veces tal vez. Hoy lo haré, ha llegado el momento. Los castores son animales extraños, con esa mirada de ovejas luceras y esos dientes roedores; el café se está enfriando; el mechero ya no enciende. Claro que lo voy a hacer, sólo me queda saber el qué.

A DIARIO

Hay un cigarro fumándose dos labios, dos lunares que saltan en una piel, tres olivettis peleando por la única eñe que subsistió. Amanece. Hay dos paraguas, mil gotas llorando en los tejados. Caminas rutinario sin pensar a dónde te diriges, automatizas los sueños por tus pies, por tus zapatos. Chocas, ¡pam!, un rostro nuevo, desconocido, en el que vas reconociendo tus propias ojeras. "Perdón"; "perdonado"; despacho, libros y manuscritos. Hay un cigarro fumándose dos labios...

COSAS QUE PASAN

Con el metro en marcha, corre que te corre, suave que es muy suave, piensa que no sabe y suelta en un alarde: "¡Yeeepa, ay, chiriguai chiribiribí!" y, lógico, todos: "¡!", unos: "¡ahh!" y otros: "¡ooh!", pero sobre todo: "¡!" y la tipa que estaba al lado se desmaya y se estampa contra el suelo, el agente de Prosegur sale pitando y se olvida una bolsa, la vieja que la agarra y no dice esta boca es mía, pero piensa: "esta bolsa no es vuestra", pero justo en ese instante se muere de vieja y el dinero cae y se esparce por todo el vagón y, lógico, todos: "¡!", unos: "¡ahh!" y otros: "¡ooh!", pero sobre todo: "¡!"; pillan el dinero, ríen, sonríen, se abrazan, se besan, se quieren eternamente por un instante y sueltan a coro, como sellando lo allí ocurrido de forma que nadie de fuera lo pueda saber nunca, un enorme, intenso y rápido: "¡Yeeepa, ay, chiriguai chiribiribí!".

LA LUNA LLENA SE VACIÓ

Un gato maulló a la Luna, la gran bola de queso no respondió, simplemente se convirtió en queso gruyere. Por sus agujeros cayó hacia la Tierra todo el chocolate líquido caliente de su interior. Por suerte, no nos dio, al final acabó en Marte, ahora, el Planeta Negro. Cuentan que, por eso, nosotros hoy vemos la Luna plana.

CANTO DE SIRENAS

Le susurré al oído un beso; me arañó con la nariz la barba mirando con sus mejillas mis ojos; mordí su cuello - siempre quise ser vampiro de sirenas - justo en el momento que cantó una lluvia de agua salada. Y vimos un lugar sin segunderos de reloj chirriando, sin arena de playa hacia abajo, sin sombra de Sol en movimiento.

Después, humo; después, negra carretera vestida de domingo y niños botando en los charcos; después, pereza y luz sin bombillas.
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2 comentarios

Cerro -

Gracias, corazón. Un besito.

LaSofi -

POr qué no los juntas toitos y haces un cuentico en forma de libritoo?

Pero cuando tenga tiempo pa' seguir dictándote...je.

1beso ande
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