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Cerrolaza

CAPERUCITA

CAPERUCITA

Caperucita tiene tres peluches

de lobo en su cama,

quizás;

guarda horquillas de colores

en sitios insospechados;

tiene un mechón azul bajo su capa;

hace trampas cuando juega al tute

con los amigos de su abuelo,

que estuvo de viaje años atrás.



Caperucita tiene tres peluches

de lobo en su cama

y un cojín de Hello Kitty,

quizás.



Esta noche no ha salido Dexter de caza,

no ha sorprendido a la abuelita en la ducha

ni se ha enfundado el camisón.

Una caperuza roja ha desteñido en la lavadora

toda la ropa blanca.

La cesta llena de pasteles ha quedado olvidada

en la despensa, para deleite de los ratones.



Caperucita ha dejado atrás los cuentos,

se ha hecho trenzas y se ha vestido de negro

- nadie la reconocerá -

para ir al concierto de los Children

donde el lobo Laiho aullará para ella

mientras empieza a vivir

el cuento de su vida.

 

                                                                                                                                         

4 comentarios

Cerro -

Gracias, Encarna y anónimo, por vuestros comentarios.

Me alegra, encarna, que hayas encontrado las crónicas.

Saludos.

Anónimo -

Un mes que Caperucita, de incognito, se fue al concierto de los Children. Iba tan hermosa que sin duda el lobo Laiho aulló para ella toda la noche…
Pero me preocupa saber si ¿Ha vuelto a casa o vive feliz el cuento de su vida? Por si acaso le guardo horquillas de colores...

Mª E -

Qué sorpresa tan agradable he tenido al encontrar “Las crónicas de mi abuelita” en la Antología de “El hombre que se ríe de todo” que según el comentario: recoge el mejor humor mundial… y es… que el humor de Jardiel Poncela y de Miguel Mihura y de Gonzalo L. Cerrolaza va más allá del chascarrillo, del pasatiempo, araña la condición humana, profundiza, hasta convertirse en la cicatriz de nuestros males. (Y de la cicatriz de algunos males sé yo mucho)
Sí, ¡un relato genial! “Las crónicas de mi abuelita”.
Un abrazo

Mª E -

Pocos cuentos fueron escritos para niños. Casi todos te hacen sufrir al escucharlos, aunque el desenlace sea feliz. La manzana de Blanca Nieves, la madrastra de Cenicienta, Pulgarcito y las migas de pan que se comieron los pajaritos, la bruja de la casa de chocolate…Conozco un niño que con seis años tenía “cronometrada” la escena de los disparos del bosque, en la película de Bambi, y mientras sucedían, suavemente se bajaba del sofá y se marchaba del salón, para no “ver” la muerte de la madre…pasados esos minutos volvía a aparecer…
Y ya que los Hermanos Grimm fueron más piadosos que Perrault, no entiendo que te ha movido ahora, para haces crecer a Caperucita, vestirla de negro y enfrentarla con otros peligros. Bueno, sí, me ha gustado y espero
que su nueva vida acabe como los cuentos ¡FELIZ!.