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Blog de Gonzalo López Cerrolaza
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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007. PASO A PASO (Soneto Asonantísimo)![]() Los pies dejan sus huellas en el suelo, luchan dos ordinales contra un templo: primero va el derecho y, por derecho, segundo va el izquierdo y ya es primero; será después el último el izquierdo, el zurdo, el tuerto, el bizco en el manejo, y ahora el diestro vuelve a ser siniestro, que es sombra azucarada del infierno; entonces, en el límite del tiempo, cuando la rima sigue, verso a verso, se paran y se escucha un gran silencio: los dedos apuntando al firmamento, las uñas ven cumpliéndose su sueño, los pies han decidido darse un beso.
* El cuadro es de Susana Soto Poblette SENTÁNDOME A ESCRIBIR![]() Cuando quiero emborracharme, elijo cuidadosamente un buen cuadro de fondo para la página de Word, de ésos que robé de alguna web (cuyo nombre no diré por que me sigan dejando entrar); después, entre palabra y palabra, entre comas y entre dedos en teclas y dedos en ratón, dejo que el vino o la cerveza, según el día, comiencen a fluir de la lengua al interior. Y sí, a veces, me meto, casi sin querer, dentro de la botella y me veo, de pronto, en un océano a la deriva, chocando contra barcos de bucaneros o veleros de enamorados; otras veces no, siempre hay noches en que lo único que consigo divisar es mi dolor de cabeza en el espejo, entonces arrugo la botella y la lanzo haciendo canasta hasta la papelera, junto a tantas y tantas palabras calladas. LA OTRA NOCHE I Despierte el alma el recuerdo, tranquilo, lento, pausado, de tus ojos; que tu manzana no muerdo, ni las flores han llenado besos rojos; que se me fueron los días y se me ha escapado el aire por tu amor; que no recibo alegrías, ni es de recibo el donaire sin color. II Las cigüeñas han pasado, desviadas de su rumbo, por Chad hoy; París, dicen, ha llorado; ante el asombro me tumbo, y así estoy. Horizontal veo el viento caminando hacia las nubes de pasada; desde mi cama me invento que tú hacia mi cuarto subes como un hada. III Nunca pasó lo que vino ni llegó a pasar lo nuevo de una vez, nunca encontré mi destino, mas pasé por Sarajevo, guerras diez. Sé que no existen miradas, ni caricias sin tus manos, cabalgando, ni habrá mar sin tus pisadas, sigo tus besos cercanos deseando. IV Que tus besos están cerca, tan cerca que se han pegado como un sello, como el tornillo a su tuerca, o la horquilla deja atado tu cabello. Que los huesos se me calan al tocar tu piel de avena y avellana; que por mis piernas escalan cinco dedos de cayena a la aduana. V ¿Cuántas cosquillas dormidas, bostezando en la mañana, despertamos? ¿Cuántas sábanas vencidas, que nos silbaban la nana, arrugamos? ¿Qué fue del despertador, de las horas de trabajo? ¿Se marcharon? Fue que nos quemó el calor y los besos a destajo nos calaron. VI Fue tu miel de contrabando, fueron tus uñas en guerra con el hielo; que nos fuimos acercando hasta el centro de la tierra y hasta el cielo. Fue un invierno a bocajarro, fueron bufanda, jarabe y manopla; fue el verano y fue el cigarro; tanto fue que ahora no cabe en mi copla. IMPROVISANDO![]() Improvisamos. Durante la madrugada bajo esferas de luciérnagas insomnes y rayos intermitentes de automóviles que hacían temblar nuestras sombras gemelas. Improvisamos. Hasta el tercer piso escondido, encima de un colchón mudo de ansias engordamos pasiones de jóvenes carnívoros. ¿Un cigarro? Prendimos la madera cuando el blanco compra sudores y los gemidos se vuelven sonrisas y guiños. Improvisamos. ¿Me llamarás? Pasaron varias semanas desde que la juventud maduró en dos cuerpos, entonces un ring, silenciosa flecha, y decidimos dejar la improvisación donde la esquina juega a la papiroflexia para dar paso a la memoria distraída y arrancarnos, de nuevo, unas primeras caricias. |