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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

ACCIDENTE EN MADRID (SONETO POLISÉMICO)

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Para el Empecinado, que sé que le gustará 

 

Monótono es jugar al claroscuro

de símiles buscando alguna cura,

por dios, nadie me traiga hasta aquí al cura

de túnica febril color oscuro.

 

A ratos el adverbio cae al suelo,

a veces el sonido nos enferma,

a veces la melodía se merma,

me enervo alguna vez, aunque no suelo.

 

Repito ese ojalá, fueses o vayas,

el puente escuchará maullar al gato;

con un puente estrellé contra las vallas

 

este auto, ¡por favor, traigan un gato!,

al móvil pido ayuda y como bayas

del madroño que me hizo nacer gato.

23/05/2007 12:43 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías Hay 3 comentarios.

CANTOS RODADOS

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Toledo es la balada que te encesta

- mucha cuesta -

pies y cantos rodados en canastos,

que invoca al rey de espadas, rey de bastos,

que sofoca en su río, larga siesta.

 

Damasquinado chato, poca testa,

- mucho cuesta -

las erres no se leen en sus "astos",

los bueyes se quedaron ya sin pastos,

Toledo sube y baja  peripuesta.

 

No fue tan sólo adorno reformado

- piedra negra -

lo que lucharon bandos tan opuestos,

ni fue que nos pintó el cielo morado.

 

Tal vez pudiera ser, hoy sin arrestos

- gris la perla -,

como un caballo libre de bocado:

Toledo, con sus cascos y sus gestos.

 

                                                                  * La foto es de www.pasarlascanutas.com

24/05/2007 08:57 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías Hay 6 comentarios.

EL OCTAVO INCENDIO DEL BOSQUE FLES

20070524134632-incendio.jpg 

El Bosque Fles se incendió muchas veces, mogollón, pero, sin lugar a dudas, el octavo incendio que sufrió fue el peor de todos. Tras él, no quedaron ni los huesos de Marinela, la cervatilla saltarina.

Allá por el año del Cangrejo enano, más o menos, Dani apareció por el Bosque Fles. Dani era un niño de dos años que había salido con sus padres al campo a comer paella un domingo cualquiera; como quiera que fuese, el caso es que aquel domingo hizo un calor de los que derriten la forja del herrero y prenden las cucharas de palo de las brujas pirujas. Dani, quien aunque pequeño era muy espabilado, se escabulló por entre las piernas de los mayores y se fue al río a darse un chapuzón, pero claro - ya lo decía el padre de Piaget - los nanos de dos años no son buenos nadadores olímpicos, y pasó lo que tenía que pasar: la corriente que atrapa en sus fauces al incauto, los gritos de los mayores pidiendo auxilio, papá Rafa que se tira al agua vestido para salvar a su retoño, un hada-sirena que aparece con un fogonazo mágico, le limpia los mocos al peque con un cleenex y desaparece pensando que es la más chachi del mundo, el cocodrilo dando vueltas alrededor del niño creyendo que cenará filetes tiernos... y la salvación: Saturnina, la piraña bermellón, que andaba por allí y no tenía otra cosa mejor que hacer que salvar a pequeño humano y llevarle en brazos (en aletas) hasta el Bosque Fles. Lo normal en estos casos.

Luego, los pensamientos del pequeño: que si qué bosquecito más frondoso, que si qué florecillas más saladas, que si qué ardillitas más bobas y muchas más cosas en diminutivo. En cinco minutos, Dani deseaba volver a casa con sus papis y sus juguetes y llegar a tiempo para ver Los Lunnis; y como no se le ocurrió otra cosa, sacó de su bolsillo el mechero que le había escamoteado a tito Gonza - esto es, a mí - y prendió fuego a diestro, siniestro y ambidiestro hasta que no quedó ni un árbol sin arder y pudo divisar el camino a casa.

En casa todos se abrazaron contentos y felices, parecía el final de un capítulo de cualquier teleserie; sin embargo, en el Bosque Fles los pocos supervivientes lloraban desconsolados, parecía la mitad de un capítulo de cualquier teleserie. Entonces Saturnina, la piraña bermellón fue a pedir ayuda a Rafa y éste, que era más majo que las pesetas y los céntimos de euro, se fue con sus herramientas a pasar dos días en el Bosque Fles dando a todos los animalitos sesiones dobles de bricolaje, con lo que, tras pasar por la ferretería más cercana, todos los animalitos pudieron arreglarse sus ahumadas casitas, chalets y madrigueras. Desde entonces, cada año, los animalitos invitan a Rafa, a Gema y a Dani al Bosque Fles a comer champiñones, eso sí, antes de que el nano ponga un pie en el bosque, lo registran para ver que no lleve ningún mechero.

FIN

- Papi, ¿de verdad que todos los animalitos volvieron a construirse sus casas?

- Siiiiiiií... Bueno, casi todos. Las ardillas, que ya sabéis que a las pobres les faltan dos veranos, suspendieron el curso de bricolaje de Rafa y tuvieron que emigrar al lado oscuro del Bosque, pero ésa es otra historia. A dormir.



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