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Blog de Gonzalo López Cerrolaza
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007. SOLEDAD Y PERRITO![]() Es posible que, durante el amanecer de un sábado cualquiera, la soledad encontrase a su amante, el perro. Es posible que juntos fuesen a ladrar al viento, a las nubes y a los noctámbulos que marchaban a su casa. La soledad, seguramente, se apellidase Desierto y el perro, por descontado, no tenía nombre de pila, por lo que Sole le apodó Perrito. Soledad y Perrito llegaron a parecer multitud, aunque nunca se hicieron verdadera compañía. NIEBLA![]()
Ayer era mañana, hoy será luego, la cama será un guiño del pasado, barrotes de talego, la niebla del pecado, espaldas apagadas del polvo de las hadas, del polvo de las hadas.
No quise, pero tal vez sí quería, "quizás" es la palabra del deseo, una Virgen María desnuda en un tebeo, desnuda en un tebeo.
No dices que no y no dices que sí, no escuchas las mentiras de los hombres, no saltas ni conmigo ni sin ti y una pila de nombres se ahoga en el cuaderno, se ahoga en el cuaderno.
Porque sabemos ir tan de la mano tan tibios, tan calientes, tan amargos, tan pobres como un vaso sin cerveza, tan ricos del azar de la pobreza y tan enamorados y tan ensimismados.
Y siempre se repite nuestra historia, los que nunca compiten hacen tablas, no les gira la noria del viento a rajatabla, ni venden por los bares sus penas por cien mares, sus penas por cien mares.
Resulta baladí el "si tú me dejas", te dejo ahora y aquí en este desierto; los cuentos de Calleja terminan por ser ciertos, terminan por ser ciertos.
Podremos hacer noche en carretera, podremos ser felices y ser tristes, probar una de cal y otra de arena, soñar mientras te vistes que me atas con tus piernas, que me atas a tus piernas.
Porque sabemos ir tan de la mano tan tibios, tan calientes, tan amargos, tan pobres como un vaso sin cerveza, tan ricos del azar de la pobreza y tan enamorados y tan ensimismados y tan anestesiados; tan idos, tan venidos y encontrados; tan juntos y a la vez tan separados; tan puros y tan sucios del descaro; y tan adolescentes y adultos y hasta ancianos, tan cansados y tan efervescentes al agua de los besos apagados, tan tuyos y tan míos, regalados; tan tango y tan bolero; y, a bocados, caballos alocados, niños encapotados, locos atolondrados y cielos desbocados se vuelven tan callados, se vuelven tan callados... |