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Blog de Gonzalo López Cerrolaza

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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

¡QUE NO SE OS ESCAPEN LOS SUEÑOS! XVI

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XVI (Lo sé, lo sé, éste es de hace un tiempito, pero es que ando algo vaguete este verano).

Como las cosas malas de esta vida provienen siempre del cielo, escuché la voz de mi pareja desde el piso de abajo. Sus jadeos llegaron de arriba, del dormitorio, estaba con otro tipo. Al verme en la puerta, mirándolos, callado, se quedó inmóvil. El tipo cogió su ropa desperdigada por el suelo y salió de la habitación y luego de la casa con el rabo entre las piernas. Ella estaba tan bonita, desnuda, despeinada, sudorosa, caliente, que no pude resistirme y le hice el amor con frenesí.

Encendí un cigarrillo. No dije nada. Ella tampoco. Disfrutamos el momento como si nada hubiera pasado, sólo aquel magnífico instante de pasión desenfrenada que hacía años teníamos a diario y que se había ido apagando como una vela se consume por el paso del tiempo. Acabado el pitillo le dije: “Gracias, cariño, me has devuelto a la vida”. Y ella me respondió: “Lo sé, lo he notado, amor”.

A veces hay que bajar del cielo para subir a la tierra. A veces hay que odiar para volver a amar.

¡QUE NO SE OS ESCAPEN LOS SUEÑOS! XX (más o menos)

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Como las cosas malas de esta vida provienen siempre del cielo, a Pablo lo encontré en Murcia, colorado por el sol, cambiando una bombilla en el centro de una huerta. Iba corriendo a su lado Tinto, su mejor amigo, ladrando una canción de Serrat. Después de enroscar y enroscar, la luz se hizo sin que Pablo dijese "hágase la luz" ni nada por el estilo, le bastó con sonreír.

Ha pasado el tiempo y ahora son cinco en la familia, nuevos biberones, nuevos primeros pasos, nuevas alegrías y nuevas futuras adolescencias y preocupaciones de los padres cuando la niña o el niño, la chica o el zagal, lleguen tarde a casa un fin de semana. Ha pasado el tiempo y hace meses que no hablamos ni compartimos unos pitis en Granada con Merche, María José, Javier, Carlos, desde su izquierda, o Diego, algo más a la derecha. Ha pasado el tiempo, y ya no comentamos por msn lo bueno que fue el último relato de nuestra Espuma, cómo nos llegó al corazón la última poesía de Perseida, si nos ha llamado algún editor con secretaria incluida para tomarnos el pelo o lo divertido que fue celebrar dos días por semana el cumpleaños de Pokito. Ha pasado el tiempo y sigue pareciendo ayer, porque fue ayer, pero también parece un siglo y, a veces, sólo a veces, sobre las seis y pico de la tarde, nos vemos en sepia de foto en blanco y negro en un baúl que no cierra, pues anda lleno de recuerdos. Ha pasado el tiempo y Pablo no cambia bombillas, que ya puede hacerlo su hijo, tampoco arregla jarrones, no nos sentimos angustiados por su culpa ni somos héroes en África; ahora nos dedicamos a asuntos más importantes, como asesinar a poetas en un burdel o encontrar unos labios en mitad de ningún sitio. Además ha pasado el tiempo - por si no os lo había comentado aún -, y parece que la vida ya no pasa tan veloz en su Ferrari rojo y que las sopas calientes no terminan de quitarnos el frío; parece que nuestro Sereno, tan ebrio a ratos, no es solamente un tiarrón con sonrisa de niño, sino un poeta de la hostia; incluso, parece que Pokito al fin ha llegado a la pubertad. Ha pasado el tiempo y no he vuelto a tener una cabaña como la que construí con mi primo David para que no se escapasen los sueños y no hemos vuelto a tener un lugar como el primer Atramentum.

La dejadez que me empapa no vino del terremoto del domingo, sino que cayó del cielo, como tantas y tantas otras cosas malas. Hoy nos leemos en silencio, un saludo algunos días, un deseo, un "nos veremos", poco más. Tampoco nos hace falta que ese poco se convierta en mucho, porque sé que Pablo está ahí, sabemos que los demás siguen ahí día a día, y para recordarnos no tenemos que escribir frases elocuentes ni sentidas en plan el día de la amistad o "hágase en amor en la tierra" ni nada por el estilo, nos basta con sonreír.



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