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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

A BOCADOS

20070401091401-a-bocados.jpg

Distingo

lo que quiero y lo conveniente

dictado por nuevas corrientes;

llanamente... importa poco

ser resplandeciente

o estar medio loco.

Sentirnos fuera de lugar,

no vernos como ellos querían,

las manos varían constantemente

de lunar.

No ha venido el coco

ni el hombre del saco

y muy raramente

hay bajo la cama

un susto del alma;

claramente, ciertamente

no mires al suelo

que estoy en el cielo.

Lentamente, sagazmente,

los labios descubren

lo poco corriente.

Divierte

la forma en que te levantas,

el modo en que me recuesto,

trae la manta;

desnudos

sobran los bostezos;

que me tienes loco;

gerundios del cuerpo y las manos

conversan sin decir ni pío

a bocados.

Descubro

dos lenguas que hablan mil idiomas,

sin saber de la pausa de las comas,

inconscientes.

No busques fantasmas

si no es en mi espalda

a bocados;

claramente, ciertamente,

no ahorraremos besos

ni amor gastaremos.

Lentamente, sagazmente,

los labios descubren

lo poco corriente.

El cuadro es de Jacqueline Klein

01/04/2007 09:14 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Canciones Hay 3 comentarios.

PATAS DE GALLO

20070407233406-gallo.jpg

- Cuéntanos el del gallo Kiriko, porfa.

- ¿El del Gallo Kiriko?, ¿otra vez?

- ¡Siiiiiiiiiiiiií!

- ¿Con el final bueno o con el final malo?

- ¡Con el bueno, con el bueno!

- ¡Ufff!, en fin... Ahí va...

 

 

¡POBRE GALLO KIRIKO!

 

Era tan madrugador él... Cada mañana, al salir el sol, el gallo Kiriko despertaba a todos los animalitos del bosque Fles con su dulce canto:

¡KIKIRIKIIIIIIIIIIIIÍ!

 

¡Kikirikí!, ¡ains!, así los despertaba, aunque a veces le daba el punto y lo que cantaba era Shakira, contoneando todas sus plumas. Había que verle, el Gallo Kiriko, a sus treinta y nueve años de edad, bailoteando a lo Shakira.  

 

¡POBRE GALLO KIRIKO!

 

Pero llegó una mañana en que no despertó a nadie, su canto no se escuchó en el bosque Fles, se había ido de paseo a Toronto y no le dio tiempo a volver antes de que saliese el sol. Pero bueno, así era él, todo un aventurero. De camino a Toronto se encontró con una autoestopista asesina, la subió a sus lomos y la llevó hasta un motel. Allí... bueno... creo que la invitó a cenar un sanwich mixto. Ella quedó conmovida por la amabilidad de Kiriko y por sus ojitos de querubín y decidió dejar su vida de autoestopista. Siguió asesinando, eso sí, pero ahora, mientras disparaba a diestro y siniestro, además conducía una Harley.

 

¡POBRE GALLO KIRIKO!

 

Ya en Toronto, por lo visto, el gallo Kiriko hizo nuevos amigos, luego los deshizo y se volvió para casa. Los animalitos del bosque Fles seguían durmiendo apaciblemente cuando oyeron un fuerte:

¡KIKIRIKIIIIIIIIIIIIÍ!

 

Así que, con lágrimas en los ojos por el hijo pródigo, se vieron obligados a cogerle por el cuello y meterlo en el horno para que nos dejase dormir, con una pizca de limón, ¡je!, sólo dejaron las patas.

 

¡POBRE GALLO KIRIKO PUÑETERO!

FIN

 

- ¡Biennnnnnnnnnnnnnnnn! ¡Otra vez, otra vez!

- No no no, ahora a dormir, que si no mañana querréis comer alitas de pollo, y ya he puesto las lentejas en remojo.

- ZZZzzz... 

LUCIÉRNAGAS

20070414145249-luciernagas-detalle2.jpg

Un Camarón resplandeciente

con la risa del viento

                                  y la cerveza

como al mirarte

pintando a carboncillo

tus pisadas.

 

Un Camarón de foto amarillenta

con el color azul

                           de sus palabras

manchando, levemente,

tu comisura

                                      y tu barbilla.

 

Un Camarón sin voz ni cante hondo

sin labios empañando la mampara

                                                       frente a tu ducha

dormida en albornoz

bailando sueños

                           tan pegados. 

Un Camarón por siempre

entre cigarros

                            humo y guitarras

aquí, contigo y nuestro,                           ¿no las oyes? 

Luciérnagas en vela

sin hacer el más mínimo ruido en esta noche.
14/04/2007 14:52 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías No hay comentarios. Comentar.

EL ALMA TORPE (El Lechero y el Diablo)

20070422081540-artic43f.jpg

Fue una noche singular:

nadie lo vio exactamente,

pero saben que el lechero,

harto de mil sueños rotos,

se fue hasta el cementerio.

 

Allí, con pala, a cavar

hasta agrietarse las manos,

hasta tocar los gusanos,

hasta en el infierno dar.

Llegó y firmó tres contratos

con sangre y ojos de sal,

mirando de frente al mal,

al que temen los beatos.

 

Uno para abastecer

de leche la tierra toda;

otro para merecer

a la amante de su boda;

y otro para no caer

con su cántaro de nuevo

- “que soñar es lo que quiero,

ten mi alma, Lucifer” -.

 

El diablo, sonriendo,

que se fortaba las palmas

pensando en la nueva alma

blanca y limpia del lechero.

Y tan contento iba él,

saltando por sus infiernos,

que no vio la piedra en medio

y se cayó en un traspiés.

22/04/2007 08:15 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías Hay 4 comentarios.


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