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Blog de Gonzalo López Cerrolaza
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Canciones. CON MI BOTE![]() El tonto con su bote, la tonta con su lata y enseñando el escote la tonta que me mata. Y yo aquí, tontamente, como si no quisiera, como si, torpemente, la voz no me saliera, de pie, tan estancado como el lago del parque, por siempre colocado con tan sólo mirarte.
Soy el que no se entera de que eres la primera, de que eres contrabando, de que eres mi quimera, el arco y la ballesta, el barco y la ballena, un narco que navega en charcos que se llenan; eres el pan, los peces, eres barro y arena, eres de chocolate, leche, azúcar, avena.
La vida atolondrada se me quedó parada al verte aquella tarde; el corazón me arde, me siento tan cobarde cantando esta balada.
Y yo aquí con mi bote, como un tonto cualquiera, un culo sin azotes, un coche por la acera; sigo dando la lata, sigo soltando el rollo, y metiendo la pata en uno u otro embrollo; sigo sin decir nada, sin ser impertinente, sin encontrar mi hada, sigo... por dar ambiente.
Sentado en la escalera veo pasar la vida, pasa la panadera al local de la vecina y corren Zipi y Zape que ya liaron otra y el Super a la TIA que anda en bancarrota y pasan Mortadelo, Carpanta y su bocata y, moviendo el trasero, la tonta que me mata.
La vida atolondrada se me quedó parada al verte aquella tarde; el corazón me arde, me siento tan cobarde cantando esta balada.
Pasa la Violetera y pasa Don Benito, pasan Pepito Grillo y el pillo de Pepito, un dos sin par, un niño, un tipo con alzheimer, una linda muchacha, un zombi o aftereighter, un dios, un jesucristo y dos o tres diablos, un caballo fugado huyendo de su establo;
y pasa su mirada pegada a su sombrero: Rafael Sarmentero, poeta y caballero, se lleva de la mano a la vecina guapa, a la que yo esperaba, a la que yo anhelaba, a la de los andares, a la que a mí me mata, me quedo con mi bote, y con la de la lata.
La vida atolondrada se me quedó parada al verte irte con Rafa; el corazón me arde, me siento tan cobarde... me pareció una estafa. APRENDIENDO A BAILAR![]() Opino que el amor anda de paso hasta que encuentra un sitio en que posarse, los guiños del destino de los vasos son para enamorarse. La vida me la juego a doble o nada sobre el tapete al rojo de tu ombligo donde mi mundo vive de acampada, pues me sirve de abrigo. Debemos saltar olas y saludos del mar y de la gente puñetera, debemos atar más fuerte los nudos de nuestra primavera. Aprendiendo a bailar... Los bailes son los sueños apagados al ritmo de una música encendida, cinturas y cuerpos atolondrados; comienza la partida. Al centro de la pista quien se atreva, al fondo bebedores y descansos, seamos las luces en esta cueva, vamos a hacer el ganso. Propongo barra libre para todas aquellas que me besen en los labios, que paguen sus novios güisqui sin soda, si están enamorados. Aprendiendo a bailar... Si quieres nos quedamos en la barra, si quieres nos marchamos a otro sitio, si quieres nos amamos en los baños, lo haremos despacito. La música es como un juego de niños, susurra para hacernos más pequeños; me gusta tu mirada con cariño que me quiere sin peros. Pongamos un final, por poner algo, pero no acabaremos aún la fiesta, movámonos deprisa como un galgo, a modo de protesta. Aprendiendo a bailar... NIEBLA![]()
Ayer era mañana, hoy será luego, la cama será un guiño del pasado, barrotes de talego, la niebla del pecado, espaldas apagadas del polvo de las hadas, del polvo de las hadas.
No quise, pero tal vez sí quería, "quizás" es la palabra del deseo, una Virgen María desnuda en un tebeo, desnuda en un tebeo.
No dices que no y no dices que sí, no escuchas las mentiras de los hombres, no saltas ni conmigo ni sin ti y una pila de nombres se ahoga en el cuaderno, se ahoga en el cuaderno.
Porque sabemos ir tan de la mano tan tibios, tan calientes, tan amargos, tan pobres como un vaso sin cerveza, tan ricos del azar de la pobreza y tan enamorados y tan ensimismados.
Y siempre se repite nuestra historia, los que nunca compiten hacen tablas, no les gira la noria del viento a rajatabla, ni venden por los bares sus penas por cien mares, sus penas por cien mares.
Resulta baladí el "si tú me dejas", te dejo ahora y aquí en este desierto; los cuentos de Calleja terminan por ser ciertos, terminan por ser ciertos.
Podremos hacer noche en carretera, podremos ser felices y ser tristes, probar una de cal y otra de arena, soñar mientras te vistes que me atas con tus piernas, que me atas a tus piernas.
Porque sabemos ir tan de la mano tan tibios, tan calientes, tan amargos, tan pobres como un vaso sin cerveza, tan ricos del azar de la pobreza y tan enamorados y tan ensimismados y tan anestesiados; tan idos, tan venidos y encontrados; tan juntos y a la vez tan separados; tan puros y tan sucios del descaro; y tan adolescentes y adultos y hasta ancianos, tan cansados y tan efervescentes al agua de los besos apagados, tan tuyos y tan míos, regalados; tan tango y tan bolero; y, a bocados, caballos alocados, niños encapotados, locos atolondrados y cielos desbocados se vuelven tan callados, se vuelven tan callados... QUIERO GUIÑOS![]() No es de playa la arena que me ciega, ni es la Luna la que me hace soñar, no es cerveza, ni es vino de bodega, ni el parque de La Vega, son tus ojos de mar. Yo no busco tesoros escondidos; yo no intento hacerte naufragar; mucho menos prohibirte lo prohibido, sólo en tu piel bailar.
Nunca quise un harén de cumpleaños ni tampoco busqué la salvación; no pretendo subir veinte peldaños cuando pasen los años hasta tu corazón. Quiero besos robados a tus ojos; quiero guiños picantes de nariz; y estornudos de aquellos labios rojos; quiero todo de ti.
Sabes bien que te quiero sin palabras, sabes bien que en silencio digo todo, todo eres tú: tus prisas, tu mirada, la belleza, la noche, tus pisadas.
Yo no hago dibujos en la arena ni castillos de cartas o papel y no digo que tú seas mi sirena ni mi copo de avena, pero calmas mi sed. No deseo que suban mis acciones en la Bolsa del Día o Carrefour, y no doy pena a la guerra en canciones, porque no soy Mambrú.
No soporto aguantar cuarenta días sin comerte el desnudo, sin beber tus agüitas de mayo y fantasías, tu ataque a mis manías, mi batalla a tu fe. Quiero sal que dé vida a mis pecados, quiero ser tu capullo de alhelí, y volar por las calles maniatados; quiero todo de ti.
Sabes bien que te quiero sin palabras, sabes bien que en silencio digo todo, todo eres tú: tus prisas, tu mirada, la belleza, la noche, tus pisadas. A BOCADOS![]() Distingo lo que quiero y lo conveniente dictado por nuevas corrientes; llanamente... importa poco ser resplandeciente o estar medio loco. - Sentirnos fuera de lugar, no vernos como ellos querían, las manos varían constantemente de lunar. No ha venido el coco ni el hombre del saco y muy raramente hay bajo la cama un susto del alma; claramente, ciertamente no mires al suelo que estoy en el cielo. Lentamente, sagazmente, los labios descubren lo poco corriente. - Divierte la forma en que te levantas, el modo en que me recuesto, trae la manta; desnudos sobran los bostezos; que me tienes loco; gerundios del cuerpo y las manos conversan sin decir ni pío a bocados. - Descubro dos lenguas que hablan mil idiomas, sin saber de la pausa de las comas, inconscientes. No busques fantasmas si no es en mi espalda a bocados; claramente, ciertamente, no ahorraremos besos ni amor gastaremos. Lentamente, sagazmente, los labios descubren lo poco corriente. El cuadro es de Jacqueline Klein Sólo es rocanrol![]() La cafetera pitando entusiasmada al ritmo de los que piden y piden, los bollos, los cafés y las tostadas agujas del reloj que siempre siguen y no descansan nunca, ni se paran por dar descanso a un cuerpo, unos zapatos de pies de una mujer que aún es muchacha. Y es un rocanrol... Parece no llegar el treinta y uno, el cobro, toa la tela, sobre y chapas, parece que se alargan doce horas al día y que se acortan, por la espalda, las otras, las que quedan al descanso; semanas, meses, historias de barra. Sólo es rocanrol... DESPUÉS Quiero que entiendas que a veces los camisonesson como un muro que separa corazones de dos amantes que se mojan y se empapan de dos adolescentes que aún no saben si se aman. Nunca fui loco, aunque no siempre fui cuerdo y, te lo juro, hay ratos que no me acuerdo de mi razón para vivir que son tus besos que dibujan las nubes en los firmamentos. Y no es que anhele un pijama de madera bajo una losa, algún ciprés y una maceta, pero es que muero almorzando ese vacío que quedó entre mis brazos, que da tanto frío. Voy cosiendo tu espalda, bajo hasta tu falda, la aguja me pide calma. Siento entre tus piernas lunares de seda, retales de miel de abeja. Quiero que entiendas que a veces no soy perenne, mis hojas caen hasta un baúl resplandeciente que es donde viven el dolor y la tristeza, que de malas maneras marchitan tu tierra. Y en bicicleta cabalgan los derrotados que no pudieron conservar esos tratados de paz de amores de cien mil cuerpos desnudos. Yo me quedo quieto y a tu red me anudo. Quiero que entiendas que a veces una calada, mientras pasea mi mirada por tu espalda, es una nube de amistad en nuestro cuarto que presagia silencios de flores y abrazos. Y las ojeras por una noche sin tiempo, los agujeros ocupados por desiertos de agua y de humo hacia los cielos desterrado. Yo me quedo aquí y a tu piel me caso. Voy cosiendo tu espalda, bajo hasta tu falda, la aguja me pide calma. Siento entre tus piernas lunares de seda, retales de miel de abeja. Y un cigarrito pa´ después, que no hay mejor momento que el humo entre tus manos; y un cigarrito pa´ después, que aún noto la hoguera al ver tus labios; y un cigarrito pa´ después, que el llanto hacia los cielos suba mientras amamos; y un cigarrito pa´ después, que ahora eres la dueña de mis años. QUISIERAQuisiera que no me quisieses demasiado, |