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Cerrolaza

Poesías

YA NOS VALE

YA NOS VALE Ya tenemos sitio donde ir
y barcas para andar;
tenemos ramos de claveles
y labios de agua de barro;
ya tenemos más de tres por tres
y siete por veintiuno;
tenemos calendarios en blanco
y relojes sin cuerda;
ya tenemos tapones para los oídos
y hamburguesas que matan los gritos de hambre,
tenemos paredes insonorizadas
y golpes de vecinos que se apagan subiendo la tele o el mp3;
ya tenemos teléfonos de urgencias
sin prisas ni malos humos,
tenemos agentes de azul
para los morados de andar por casa;
ya tenemos insomnio con pastillas
y pastillas para el insomnio
y las conversaciones graves
sobre las sábanas;
ya tenemos dientes de plástico
para morder al que te quite el sitio en el metro
y silbar a quien no escuchará,
porque sólo aprendemos a oír;
ya tenemos bailes de salón
en deportivas y camareros
atletas encorchados
y tenemos tema y la antena
siempre puesta en los demás;
ya tenemos dinero para tener
y bolsas para tener
y tenedores de plata para pinchar lo que tenemos;
tenemos un globo y azafrán
en las narices y pinzas
para unas cejas sin requesón de postre;
ya tenemos aire en lata, píldoras
de aceite y vinagre en las entrañas;
ya tenemos cableada la ciudad.
Y tenemos, sólo de vez en cuando,
que dejar de lado el amor, el desamor
y la muerte, para pararnos a mirar
la poesía que nos falta en la vida
que hoy, ya mismo, tenemos.

HASTA MI ESTERNÓN

HASTA MI ESTERNÓN Hasta mi esternón
da golpes tu ausencia:
vacío el colchón,
almohada y carencias;
tan grande la ducha,
tan llena de penas.

No quiero crecer,
soy niño sin juegos.
Secuestro tus besos
al atardecer
cuando los excesos
mojan el papel.

Un zulo de miel,
presagio de huesos
que pueden doler.
En el cenicero
la muerte de luna
se refleja menos.

La flor se inundó,
sudor y calambres,
sentí los enjambres,
tus dedos de amor
escribieron mil
rayitos de sol.

Hasta mi esternón
se convierte en barro:
charcos de pasión
caricias de paso;
no llovió en abril
y nos salió caro.

Aún tus mejillas quieren sonrojarse
si susurro vida al cisne de tu cuello
y tal vez la vista no perciba el aire
que apaga rencillas.

Escapas silbando tras enamorarte,
carne de gallina, erizado el pelo,
mientras, vas soltando tu espuma de martes
que mi pecho limpia.

LA VIDA DE TUS DÍAS DE MAYO

LA VIDA DE TUS DÍAS DE MAYO Puedes quedarte allí sentada
y oxidarte como el hierro del olvido.
Puedes perecer sin hacer nada.

Los caramelos de flores malvas
saben a memorias del hastío.
Los puedes chupar con total calma.

No dirás que te duele la espalda
de recoger los frutos de vino.
Lo puedes beber en la mañana.

Puedes recordar la madrugada
en que vinieron a por tu hijo
y regodearte en suerte mala.

Puedes rezar pidiendo venganza
a Dios, la Virgen o Jesucristo,
y puedes llorarle a la almohada.

O seguir la vida de tus días
mirando adelante a cada paso
sin sentir el peso de la ira.

O abrazar de nuevo a tu marido
hasta los confines del ocaso,
olvidándote de donde habita el olvido.

QUE LA VIDA PASA

QUE LA VIDA PASA ¿Cuándo vas viendo que pasa la vida
si no en el instante en que estás muriendo?,
cuando el que era nuestro cuerpo emprende huida
y hasta más ver, sin saber qué está haciendo.

¿Cuándo cambian las penas por la risa
si no cuando te conoces viviendo?,
cuando sabes que por ti no es la misa
ni el entierro al que ahora tú estás yendo.

¿Cuándo oirás que repica la campana
triste por tu muerte y por tu encierro
en una caja con un RIP grabado en hierro?

Puede ser que el hoy no tenga mañana
y que el ayer se pierda en la memoria
de esos que lloran tu acabada historia.

Gonzalo López Cerrolaza. Hecho a mano.2004.

DURMIENDO SIEMPRE

DURMIENDO SIEMPRE ¿No has escuchado el despertador?

He hecho el café y no te duchas. Baja
o subo yo. Escalones que tiemblan.

Decido, no llegó el momento, gritando,
escribo grafittis en los ríos
con piedras planas y saltarinas.

Te huelo, tumbado en la cama te huelo,
veo cómo tus sueños sonríen,
discrepo con la dama de muerte
que piensa que ya es hora de andar.

No hay música, no hay sonidos de instrumentos.
Amarguras y cipreses, plañideras,
el hombre negro y blanco habla de ti,
el hombre nocilla, el hombre chocolate.
Y no te conoce. Nadie espera.

No hay música, no hay palabras que me digan.
El hombre chocolate invoca frío.
Hoy recordar me queda, y tu ropa;
hoy conocer me queda, y tu imagen.
Quiero ser yo tu destino, y no sé.
Te olía, tan quieta en la cama, te olía.

PAÍS CONTINENTAL

PAÍS CONTINENTAL País Nunca Jamás,
donde palabras extrañas obligan.
Y nunca jamás ríes.
Y nunca jamás Murcia.

País de Maravillas,
donde no dan pero sí venden.
Y, maravillas, hambre.
Y, maravillas, Niza.

País de Dulces Sueños,
donde hasta el azúcar amarga.
Dulces sueños, insomnio.
Dulces sueños, Birmingham.

País Cuento Clásico,
donde mil cuentas y recuentos.
Y cuento clásico, dominio.
Y cuento clásico, Europa.

ANTES DE ENCENDER LA NOCHE

ANTES DE ENCENDER LA NOCHE Hastiado de andar ocupado
tomé vacaciones indefinidas.
Un hombre con bigote me gritaba
y no cerré la puerta
al salir para no volver.

Me prometí cambiar el rumbo,
dirigirme raudo hacia el poniente.

No sujetaba mi mano ninguna
calavera, tibia ni peroné.
No lancé preguntas al viento
cuyas respuestas afirmasen
o negasen mi larga existencia.
El teatro a los escenarios.
Yo sabía lo que buscaba.

Me prometí cambiar el rumbo,
dirigirme raudo hacia el poniente
antes de apagar la luz.
No hice pactos con Satanás,
que nunca creí tener alma,
¿cómo la iba a vender?
y ¿cuántos euros me darían?

Me prometí cambiar el rumbo,
dirigirme raudo hacia el poniente
antes de encender la noche.
El Viaducto no era opción,
como tampoco el veneno:
no quería dormir mi destino,
tan sólo variar la senda.

Tomé vacaciones indefinidas,
mientras, un hombre gritaba.
Y no cerré la puerta,
pero eché algún candado,
perdí las llaves y abrí cerraduras
antes de dar un soplido a las velas.

DESPEDIDA DULCE

DESPEDIDA DULCE Noche con colores
de óleo y escarcha
blanca, fría, muda,
y recién pintada.
Como cuatro perros
jugando a las cartas,
o cuatro esqueletos
echando las tabas,
borrachos caminan
en la madrugada
de un ronco diciembre;
tres dongs de campana.

A su paso salen,
rojas las pisadas,
dos lindas mujeres
con mirada amarga.
Una es hija suya,
la otra su hermana,
rebusca en su bolso,
saca una navaja.
Se acerca al más alto,
un galán sin alma
que se cae al suelo
de una cuchillada.

Los tres hombres vivos
se miran las caras,
el padre, en el medio,
pregunta: "¿qué pasa?,
¿te me has vuelto loca
que a mi amigo matas?"
Las hijas lo miran
y le dan la espalda.
Como en un silbido
dicen en voz baja:
"A hierro termina
quien a hierro mata".

Se quita la blusa
la niña más baja,
enseña a su padre
su espalda morada
por golpes, por palos,
la chica violada.
"A hierro termina
quien a hierro mata".
Despedida dulce,
amarga venganza.

Respuesta a Intención, de Chus

Respuesta a <em>Intención</em>, de Chus Podría hacerte subir
la Cuesta Moyano
o cualquiera de mi Casco,
el Antiguo, el de Toledo;

podría darte besos de cera
en museos a la luz de las velas;

podría pintar tu eternidad, Chus,
aunque no sea
Domenico Theotocopoulos,
aunque no seas
de Orgaz, mas sí Señor.

A la luz de tus ojos

A la luz de tus ojos
contemplo el azul de las velas,
la llama horizontal que son tus labios.

DE VIDA EN VIVO

DE VIDA EN VIVO De vida en vivo me paso las horas,
sin el deber de recordar
ni tu voz ni tu pan ni tus piernas,
ni la primera vez que me besaste,
pues jamás te has ido, Sofía.
De vida en vivo te abrazo en la aurora.
Y no quiero nombrar estrellas,
ni saber que ahora ha pasado.

Lléname otra vez los ojos. Mira,
hay un espejo flotando mares.
De vida en vivo despierto a deshora.
Y las ojeras de amarte se agrandan,
no deseo otra cosa que tenerte
en mi piel con tu piel. Canta,
hay nuestras vidas en singular.

QUITAPENAS

QUITAPENAS Detesto ser capaz de hacerte daño,
habita en mí la sal de los terrones
de azúcar, la maldad sin intención.

No es cierto que sabré saltarme el muro
de carne y de ternura levantado.
Quisiera detener todas las horas.

Antaño decidí aprenderlo todo
teniendo un clavel entre los dientes,
bailando, me abracé a un tango de rubia
mirada de un azul mayor que el rayo.

Descubrí que al final no había túnel,
que son más negros que el carbón los grises,
quien domina es el único que juega,
el resto somos sólo una canción.
No vale, apostaste con mis cartas;
dos ases no dejan de ser dibujos
pintando hacia la muerte del deseo.

¡Lector! Admire este tocadiscos
en vida, que viviente soy un baile.
Escuchan, son los únicos que sueñan
teniendo un clavel entre sus dientes,
los tangos de Gardel quitan las penas.

VIVIR SIN PECADO

VIVIR SIN PECADO Ni lujuria, ni gula, ni pereza,
¿qué me queda, entonces, en esta vida?,
¿la soledad?, ¿el hambre?, ¿la pobreza?,
¿un alma muerta o, si no muerta, herida?

Queda sólo, lo digo con franqueza,
una etapa en la vida descosida
que aguarda, como zorro en la maleza,
pecados que la dejen bien zurcida.

Una etapa en la vida desganada
que duerme con los ojos bien cerrados
y de día permanece tumbada,

pues está enferma y está desvencijada,
con mal presente, con buenos pasados
y un futuro del que no espera nada.

(Del libro Hecho a mano)

AMORES DE CHAT

AMORES DE CHAT Cené con Doña Tecla, la amante del teclado,
se quitó la rebeca mirando hacia otro lado,
me dijo suavemente: “quiero que me teclees”,
y la besé un buen rato, así como lo lees.
Pantallas con ventanas que muestran cuando esconden
más que un día sin niebla y nunca me responden
¿qué coño es lo que busco, qué encuentro y qué ya tengo?,
si todo está tranquilo, ¿por qué me voy y vengo?

Los ajos se repiten, son un disco rallado,
sus voces me transmiten que mi sueño ha volado
contigo, con mis manos. Tan guapa, no me esperes
que no quiero esperanzas, pues sé que no me quieres.
Amanece apagado, pc de Steve Wonder,
que, ciego, de un bocado, la nocilla se come;
¿Sabes?, te sigo amando, juego con la Nintendo
mientras pienso tus labios y a ellos voy corriendo.

Comí con Mini Mouse*, la novia del ratón,
que tiene un guante blanco y roba el corazón
de los que nos quedamos mirándola beatos,
es madre que no cose, y amante de mil gatos.
Un Linux que no es Windows me dijo que existía,
se me quedó colgado, perdí mi biografía.
Busco en las papeleras las letras de canciones
que nunca escribí a boli y perdí a pares o nones.

Me duele la cabeza de haberte conocido,
dijiste “sólo sexo” y me doy por vencido,
no quiero que me cuentes un cuento tras los besos,
he quedado con otra y no estoy para excesos.
Además, dulce Alicia, ¿país de maravillas?
puedes irte tú sola, que no me hace cosquillas,
que ya tengo bastante con pensarme solito
historias de un tal Dickens, y más no solicito.

Dame el bicarbonato y el zumo de cebada
para seguir pensando que no ha pasado nada.
La nada no lo es todo, ni el todo es poderoso,
ni el poder de los osos es nada si te evoco.
Pondré un rato el Emule que quiero ser pirata,
la vecina no sube, quizá estiró la pata,
quizá sigue soñando que nunca despertó,
como esa cenicienta que descalza me amó,
una bella durmiente más que una bestia ronca,
se comió una manzana y armó una buena bronca,
sé que iba colocada del fruto colorado,
¿romper de una patada un espejo dorado?
Pepito Grillo vino a repartir buen vino
y dar en el pescuezo al hijo del padrino,
la novia se ha fugado con la pasión fugaz
que siente por un preso fugado de Alcatraz.

Besé a Emilia un segundo y estoy desayunado,
a veces amo el mundo, no siempre demasiado,
odio los pegamentos que no pegan la piel
que no quieren juntarme a tus labios de miel.
Las cartas que me escribes: faltas de ortografía,
reenvíos de otros hombres, la virus de María,
ésa que no perdona que me fuese contigo,
pero ya, al fin y al cabo, te digo como amigo
que lo que le molesta de toda nuestra historia
es que le dabas vueltas como gira una noria,
pensaba que algo había y algo quedó en su mente,
no sé, que la querías. Eres sobresaliente,
matrícula de honor, que cantaban Tequila,
de lo soso el sabor. Y tú por mí tranquila
cuando te vas de viaje, que no sufro abstinencia,
y no hago mi equipaje, ni muero por tu ausencia.

Me puse ayer a dieta, seguro que algo engordo,
ya paro de escribirte, me estoy quedando sordo
de oír de mis amores y leerte la vida,
¿nos vamos a la cama?, comienza otra partida.

* Léase como se escribe.