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13/07/2008

LA CIGÜEÑA FÁTIMA PARA ACORTAR (incluye aclaraciones para niños)

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Aquella cigüeña se sentía más triste que una cereza verde porque no había tenido hijos. “¡Yo sólo quiero un cigüeñín!”, se lamentaba; pero su deseo nunca se cumplía. Un día se le ocurrió una idea, “si no puedo tener hijos propios, tendré hijos ajenos”, y puso en marcha su plan. La cigüeña planeó y planeó, es decir, que planificó su modus operandi y voló hasta lo más alto para luego dejarse caer bailando con el viento, de ahí que planease (de planear, ref. hacer planes o proyectos) y planease (de planear, ref. volar con las alas extendidas e inmóviles) - ¿entendéis, niños? -; pues bien, decía que la cigüeña se dejó caer a través de una chimenea hasta llegar al salón de una casa cualquiera de París - ¿conocéis París?, pues es muy bonito: tiene un río, una torre muy alta, varios museos, plazas, tiendas, cines... es una ciudad linda y original - y allí agarró un bebé con el pico, pues las cigüeñas, sabréis, no tienen manos como los chimpancés, y se lo llevó volando como un águila, aunque se parecía más a una cigüeña que a un águila, la verdad sea dicha.

 

En días posteriores, nuestra amiguita, la Cigüeña Secuestradora de Niños (la llamaremos Fátima para acortar), se dedicó a ir de casa en casa y de chalet en chalet recogiendo bebés y más bebés hasta tener ciento uno. Y no, no se hizo un abrigo de piel de bebé, porque no se llamaba Cruela Devil, sino Fátima para acortar, no, nuestra amiga se dedicó a ser mamá. Imaginaos la estampa: una mamá primeriza y sin manos con ciento un bebés llorones, dormilones y comilones (como vosotros cuando erais pequeños). Se cansó a los dos días y decidió devolverlos casa por casa y chalet por chalet; sin embargo, dado el hecho de que no había apuntado las direcciones en una agenda, porque, sabréis también, sabiondos, las cigüeñas no llevan abrigo ni camisa ni bolso y, por tanto, no tienen dónde guardarse un agenda, no fue capaz de recordar a qué casa pertenecía cada bebé - tened en cuenta que las cigüeñas no se parecen a los paquidermos y no se puede decir de ellas que tengan memoria de elefante -; así que lo que hizo fue dejar caer a los niños de casa en casa totalmente al azar, como en un juego de dados en el que se apuesta pasta italiana a la carbonara.

 

Cuentan que la cigüeña Fátima para acortar se quedó con un bebé al que llamó José, pero todos le decían Pepe. Pepe creció y se convirtió en un joven apuesto (como en los juegos de azar italianos) al que un día le dio por probar el sabor de la carne de cigüeña, pero ésa es otra historia.

 

En fin, Manolín y demás niños, ahora sabéis de dónde viene el dicho de que las cigüeñas traen a los niños de París, pero no os lo creáis, que es mentira podrida, como los huevos, los huevos podridos, claro... clara, y yema. FIN

13/07/2008 21:31 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Animalitos. No hay comentarios. Comentar.

06/07/2008

LA MIRADA

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Desde aquí veo las montañas de Gijón y bailo

en las nieves de sus picos;

desde aquí huelo las rosas rojas de tu jardín en Cuzco

y la tarta de manzana de la señora de esa esquina de Azuqueca;

desde aquí palpo las mejillas suavitas

de aquellos trillizos de Ruanda

y siento en las yemas de mis dedos

el calor del Vesubio;

desde aquí le hablo al árbol más viejo de Central Park,

y al más joven, y me escuchan los sueños

con papagayos y mantas que abrigan en todos los agujeros;

desde aquí oigo a tu padre contarme el cuento

de antes de dormir y a tu hijo llorarme la incipiente

salida de uno de sus dientes, allá en vuestro París;

desde aquí, en mi Sao Paulo, saboreo las vidas

a las que no llego a vivir por mí misma, porque no soy tan alta,

ni tan lista, ni tan guapa, y tampoco tengo escalera

o taburete, para subir y llegar a los frutos de esas vidas;

sin embargo, consigo probar su néctar con mi voz y mis sentidos,

porque poseo mi mirada;

sí, tengo La Mirada, y en el mar en que navega,

no hay pirata que se atreva a robarla.

 

 

06/07/2008 08:20 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. Hay 2 comentarios.

28/06/2008

AMOR VERANIEGO

La eternidad terminó en cuanto volvieron a casa tras las vacaciones.

28/06/2008 10:23 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Relatillos. No hay comentarios. Comentar.

20/06/2008

NUEVO DOCUMENTO DE TEXTO, DE RAFAEL SARMENTERO

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Nací guapo, bien y pronto,          

8 AM, ochomesino,

lo primero que yo dije

ya era un verso alejandrino.

 

 (...)

 

Fue por tanto ese momento en

que empecé a escribir novela;

la virtud de la poesía es

que cabía en una esquela.

 

(...)

 

Adopté el Romanticismo

sin saber lo que era aquello;

luego supe que era un niño

que te agarra por el cuello.

 

Y odié a Bécquer y odié el Mundo y

me casé con Espronceda;

de las tardes de instituto, e-

so es lo poco que me queda.

 

(...)

 

El pasado me ha servido

para estar en el presente;

aunque no es un gran partido,

de momento, es suficiente.

Y la vida por delante

me la dejo en el tintero,

pero lo único importante

es que yo también te quiero.

 

Rafael Sarmentero. Biografía

 

     

No, no os voy a contar el Cuento de María Sarmiento, sino el de Rafael Sarmentero, que es de verdad. Hace ya unos años, Rafa lanzó una piedra, la primera, escribiendo:

 

Da igaul lo que ecrsiba,

udteses sempire lreeán

lo que les vegna en gnaa.

Poco después, escupió una duda: ¿Quién es mejor: Borges o yo? y, como no podía ser de otro modo, se declaró justo vencedor. A partir de ahí todo fueron elogios: Sin problema; su estupendo poema Biografía; Yo soy Dios... y varias poesías más que me hubiese encantado encontrar en su primera obra impresa: Me equivoco, luego existo, Cursilario, Simple de amor, Marta Noviembre (ésta no está porque es demasiado reciente), Con el pelo juegas, pelo, etc. Entre ellas, echo especialmente en falta - no porque sea la mejor, sino por cuestiones cerrolatianas - la que sigue:

Visto y no visto

Un soneto, sin “ne”, se vuelve un soto,

un soto que podría ser un seto,

un seto que supero por el reto,

el reto de anunciar que ya está roto.

 

El roto, en cierto modo, es este rito,

un rito que me hará pasar el rato,

el rato cuyo tránsito es muy grato

y es grato porque alivia como un grito.

 

El grito ha de seguir, como hace el grifo,

el grifo de los párrafos que rifo,

que rifo, aunque es mi angustia quien los rifa,

 

los rifa, comercial, como la grifa,

la grifa que me causa tanta grima,

la grima que me brinda al fin la rima.

 

Rafael Sarmentero combina su perfección en la melodía y su creatividad juguetona con una vena macarra, chulesca, vacilona que, como él diría, “es una pasada”. En Nuevo Documento de Texto sí que podréis encontrar: Metamorfosis, Sociografía, Autoindefinido, Al fin como al principio, Sustantivos infrecuentes... y muchos más poemas con estrofas sobresalientes, algunos que son puro juego literario y otros todo desparpajo y mezcla de corazón con razón. Sí, creo que es una buena manera de definirle como escritor.

 

Al igual que la semana pasada os aconsejé el nuevo libro de César Ulla, hoy os recomiendo este regalo de Rafael Sarmentero, poeta y caballero.

 

 

La Estudiante, el Metrosexual, el Otro y yo

 

La estudiante preside el autobús.

Para ella somos súbditos,

peleles que veneran su excelencia.

Es consciente de su imponente físico,

de los ojos que ocupan su figura.

Se pavonea con la boca llena

de sonrisas vacías.

 

El metrosexual

estila su fachada en el gimnasio.

Se peina con gomina las dendritas.

Selecciona su esencia

con vana trascendencia.

Le preocupan la caspa y los zapatos

y domina los piercings.

 

El otro, uno de tantos,

se aplica cada día en su trabajo.

Sufraga los excesos de sus jefes.

Y cuando llega el sábado,

cultiva su alter ciego en discotecas.

Descubre que es feliz

el domingo a las cinco de la tarde.

 

Y por desgracia, yo,

que aún no sé vivir sin entenderlos,

desprecio a la estudiante,

me pasmo ante el buqué del narcisista,

bostezo ante el autómata

y siento por sus tres simplicidades

esta especie de envidia.

 

 

La Vida

 

Oro parece;

plata, no es;

la vida es cala;

la vida es conde;

la vida es mera;

la vida es cama;

la vida es capa;

la muerte es pera.

 

De los Simios

 

Prepararon el viaje durante varios siglos

estudiando la ruta hasta el mínimo amstrong;

repasaron los datos por enésima vez

y cualquier contratiempo parecía imposible.

 

Los soles que avistaron todavía no existen,

ni ha nacido el artista capaz de imaginarlos;

los agujeros negros y demás accidentes

durmieron en un pliego de su mapa sidéreo.

 

Finalmente el vigía gritó: ¡Tierra a la vista!

Y el azul de la vida irrumpió en sus consolas.

Qué fracaso de historia.

Vinieron a La Tierra buscando inteligencia

y encontraron personas.

 

 

 

Rafael Sarmentero. 2008. Nuevo Documento de Texto.

  • Se puede adquirir solicitándolo por e-mail

(Indicar dirección postal y cantidad de libros deseada. Precio: 7,49 Euros + gastos de envío).

20/06/2008 08:58 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. Hay 3 comentarios.

07/06/2008

PARAÍSOS MÚLTIPLES, DE CÉSAR ULLA

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Supongo que, igual que yo, tenéis varios poetas que os encantan y, supongo que, igual que a mí, os ocurre que entre ellos hay unos cuantos más que conocidos y otros que consideráis verdaderos descubrimientos porque no son famosos, de momento, son casi como un secreto. A mí me ocurre con muchos: Espuma, Perseida, Chus, Lau, Javi, Rafael Sarmentero, Diego Jerez, César Ulla, Supalí, Agustín Sánchez Antequera, Lurdena, Francisco M. Ortega, Francisco Cenamor... A la mayoría los he descubierto a través de blogs y, con el paso del tiempo, he podido disfrutar de los primeros libros de algunos de ellos; y es un fastidio, porque, aunque te alegras muchísimo por ellos, piensas que se te escapa uno de esos secretos que tan bien guardados tenías.

 

Pues bueno, el caso es que por fin tengo en mis manos Paraísos múltiples, un libro que tuve la suerte de ojear unos meses antes de nacer, cuando sólo era un embrión; ahora, recién horneado, me sabe a magdalenas con pepitas de chocolate cuando lo leo mientras me tomo el café de la mañana.

 

A César Ulla le dio el punto un día y pensó: “voy a organizar un concierto de Poesía” y así lleva ya tres años, ofreciendo en Toledo el Encuentro de los Argonautas, donde convierte un recital de poesía en una actuación: músicos cantando versos, un jefe de cocina invitando a los comensales a comer poesía y poemas, claro, muchos poemas rimados y sin rimar, clásicos y modernos, de un grupo de amigos de una noche y amigos de muchos años que va desde los quince años hasta los ochenta y nueve, imaginad la variedad; unos recitan, otros gritan, alguno se atreve a leer en Sirio y el de al lado le traduce, cualquiera canta y al Cerro, claro, se le lengua la traba.

 

Y ahora puedo recordar esos encuentros, y soñar los que vendrán, leyendo versos como los que siguen:

 

     ACRÓSTICO III

 

     Sucede que mi ojo derecho llora

     Una vez al día al menos.

     Cada lágrima que de él se escapa

   En mil palomas mensajeras se transforma.

     Sucede que el izquierdo tiene envidia,

     Imagina con sarcasmo que son gotas,

    Oscuras gotas de alcohol que abrasan,

    Nitrógeno tragado por una retina.

 

    De paso el labio, que nada calla,

    Evidencia que se escapa algo a su vista.

 

    (...)

 

    Sucede que mi ojo derecho sufre

    Inundaciones a diario, goteras,

    Necesito urgentemente un fontanero.

 

    Sucede que mi ojo derecho llora,

    Encuentra triste que te eche de menos.

 

 

    XIV 

    Como dejes de mirarme

    un solo segundo,

    me cortaré las manos.

 

        SI ES UN ERROR AMARTE

 

      Si es un error amarte, lo admito:

      estoy equivocado,

      pero que nadie me robe la euforia

      ni la vida que respiro por quererte.

     Si estoy loco por estar a tu lado, es cierto:

 me ata invisible a ti una camisa de fuerza,

    pero que nadie intente separarnos

    ni romper los lazos que nos unen.

 

    (...)

 

    I

   Si tu cuerpo y el mío

   forman uno solo...

  ¿Cuántos son uno más uno?

 

  VI

  Soñar un mundo perfecto es fácil,

  ¡qué fácil es soñar una utopía!

  La siguiente es mi parada.

 

  XIII

  Deja de mirar cómo llueve fuera

  y coge el maldito teléfono,

  tal vez sea el hombre del tiempo.

 

César Ulla: Paraísos múltiples. 2008, Toledo, Grupo NEDJMA

 

 

 

07/06/2008 20:07 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. Hay 10 comentarios.

29/05/2008

SÓLO PROSA

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Yo te robaré la sombra,

tu belleza no debe rozar el suelo.

Yo besaré tus pisadas,

tus huellas ligeras.

 

No volarás, mariposa,

pueden tus alas hacer un aspaviento,

un amago a tus espaldas,

si llegó la primavera.

 

Pero será sólo prosa,

la máquina de escribir en movimiento,

las teclas intercaladas,

palabras en vena.

 

Poesía pensada airosa,

recuerdos, añoranzas, nostalgia, anhelo.

No podré ver esperanza,

castillos de arena.

 

Porque seré sólo prosa.

29/05/2008 20:57 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar.

22/05/2008

Allí, en la playa

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Una lechuga iba rodando montaña abajo, la habían lanzado unos pilluelos para ver cómo se rompía al chocar contra alguna roca, sin embargo, la lechuga saltó los obstáculos y consiguió llegar rodando hasta el mar, allí se tumbó en la arena para ponerse morena. En esto que apareció un tomate y le dijo: "ten cuidado, lechuguita, yo estaba verde como tú y mira lo colorao que me he puesto por tomar el sol aquí" y soltó una lagrimita de ketchup. A la lechuga no le había dado tiempo a responder cuando oyeron llorar un bebé; se levantaron preocupados y fueron rodando un poco más allá, hacia el llanto; cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que no había ningún bebé, sino una cebolla, porque las cebollas hacen llorar a los hombres, pero lloran como los niños; Lechuga y Tomate intentaron consolar a Cebolla, para lo que se pusieron a jugar al veo veo: "¿qué ves?" - dijo intrigada Cebolla -; "una cosita que empieza por la C", respondieron al unísono Tomate y Lechuga; pero, por desgracia, amiguitos, no les dio tiempo a terminar el juego... resulta que esa cosita que empezaba por la C era yo, Cerro.

 

Aquella mañana me hice una de las mejores ensaladas que recuerdo. Y allí, en la playa, mientras contemplaba jugar a las olas con el ritmo, me la comí en un periquete, claro.

22/05/2008 07:23 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Relatillos. Hay 3 comentarios.

19/05/2008

BRUGAL, POR SUPUESTO

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Allí estaba Andrea, sentada en el mismo taburete de madera de siempre, bebiendo, como de costumbre, un cubata de ron con limón (Brugal, por supuesto), el cual llevaba a sus labios sin dejar en ningún momento de mirar fijamente al jugador de futbolín, el Futbolinista le llamaba yo, pues todos los fines de semana lo veía allí, en la taberna, sin soltar nunca, excepto para dar caladas a esos cigarros que fumaba de forma compulsiva, los mandos del futbolín.

 

Todas las noches que fui en mi vida a esa taberna - y puedo aseguraros que no fueron pocas - el Futbolinista estuvo allí, parecía ya parte del mobiliario de la taberna. Igual que Andrea, sentada en su taburete, bebiendo su ron con limón (Brugal, por supuesto), mirando fijamente al jugador de futbolín. Era divertido entrar en la taberna y pensar en ellos como dos estatuas de cera, como si formasen parte de la decoración del local. De hecho, Andrea parecía haber escapado de la sala de torturas del Museo de Cera de Madrid, pues tenía absolutamente todo su cuerpo lleno de cicatrices, solía llevar minifalda y top, de modo que dejaba ver su precioso cuerpo, que lo tenía realmente perfecto, lleno de cicatrices, todas iguales, por toda su piel.

 

Dicen que los lunares son símbolo de belleza, y debe ser cierto, pues cuanto más bella es una mujer, más lunares suele tener; por otro lado, las cicatrices no se consideran algo atractivo, sino todo lo contrario. Puede ser, a nadie le haría gracia tener una cicatriz en la cara, ¿no? Puede ser también que Andrea hubiese sido más bonita aún de no tener esas cicatrices. Quizás. Pero no creo que, de no ser dueña de esas marcas únicas, hubiese conseguido ser también la dueña de mis sueños. Seguramente, la primera vez que la hubiese visto, habría pensado algo así como “¡qué tía más buena!” o “¡menudas piernas!” o “¡vaya un par de…!” - bueno, esas cosas que pensamos siempre los hombres, haciendo gala de nuestros más puros sentimientos y de nuestra constante búsqueda de sabiduría, al ver una mujer atractiva -; en fin, quizás hasta me hubiese atrevido a decirle algo y a invitarla a un ron con limón (Brugal, por supuesto) e, incluso, podríamos haber llegado a marcharnos juntos del bar y, tras compartir sudores y besos, haber fumado un cigarrillo o dos antes de despedirnos y seguir cada uno su camino. Sin embargo me alegro de que Andrea tenga esas cicatrices que la hacen única; me alegro de no poder dejar de soñar con ella ni un solo día, de soñar varias veces al mes, por ejemplo, que estamos los dos solos en una habitación de color verde sin mueble alguno y ella me mira, me sonríe y, lentamente, comienza a arrancarse una a una todas las cicatrices de su piel, quedando totalmente desnuda; o que estamos en la taberna y, de repente, Andrea da un salto de su taburete, corre hasta mí, me abraza fuertemente y comienza a traspasarme sus marcas provocándome el más intenso dolor y, a la vez, el más ardiente placer; o - y éste es el sueño que más se repite - que resulta que el Futbolinista es el amante de Andrea y ella no tiene ninguna cicatriz y yo, que resulto ser su marido, entro en la taberna furioso, pues, tras meses de dudas debido a pequeños rastros, pequeños despistes de los dos amantes, he acabado por notar los dos cuernos que llevo por sombrero desde hace meses, o puede que años. Y allí, en la misma taberna donde me enamoró la primera vez que la vi sentada en un taburete, bebiendo un ron con limón (Brugal, por supuesto) y mirando fijamente a mi mejor amigo, quien se encontraba jugando, como siempre, una partida de futbolín, es donde llevo a cabo mi venganza, donde estampo al cabrón contra su juego preferido, quedando empapado de rojo el antes verde campo del futbolín, y donde, rompiendo el vaso de tubo del cubata de ron y recogiendo un cortante trozo de cristal comienzo a acuchillar una y mil veces a mi mujer, a mi amada, cortando mi vida entera, pues ella es mi vida, ella lo es todo, ella… era mía.

 

Tras este horrible sueño lleno de egoísmo y de esa loca creencia de que otros seres nos pertenecen en su totalidad sólo por el hecho de sentir amor por ellos, despierto siempre en esta celda de blancas paredes, atado a esta cama de blancas sábanas, escuchando a una mujer con blanca bata y blancos zuecos decirme que es la hora de tomar las blancas pastillas. Esas pastillas que debo tomar todas las mañanas porque ya se ha pasado el efecto de las últimas que tomé. Esas pastillas que debo tomar para soñar en colores y escapar así del blanco que me aprisiona. Esas pastillas que lo único que consiguen es que, al soñar, no recuerde mi pasado. Esas pastillas que, sólo a veces, no me quitan lo suficiente de mí mismo como para que pueda darme cuenta de que ese sueño no fue un sueño, de que mi mejor amigo murió a mis manos, de que mi mejor amiga, mi mujer, está marcada para siempre por culpa de mi locura, de que ya nunca jamás podré entrar en una taberna con mi esposa y jugar unas partidas de futbolín con mi mejor amigo mientras Andrea bebe un ron con limón (Brugal, por supuesto) sentada en su taburete.

19/05/2008 08:46 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Relatillos. Hay 5 comentarios.

09/05/2008

UN LIBRO

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Si escribo un libro, corrige mis faltas

y haz que no muera en polvo, por favor,

que no se amargue en una estantería, échalo

a volar, que viaje lejos hasta un corazón

que lata fuerte y no sepa de mí; como un corzo

corriendo hacia el arroyo huyendo del miedo,

a ratitos me ocupo de esas cosas que a diario

no se perciben porque son una hoja de fresno,

un grano de sal nadando en el mar o un zapato

sin cordones, y pinto mi autorretrato;

deseo que el olvido recuerde no venir.

09/05/2008 06:25 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar.

UN HIJO

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Si tengo un hijo, críalo conmigo

y haz que no grite si no es por vivir; como ayer

que no había sonrisas sin payasos ni columpios,

me parece a mí; con las ceras de Manley

se pintaba un arco iris bajo la luna de tu casa

en diez minutos, y era real. ¿Qué es lo que quiero?

no tener el tiempo atado a la muñeca

y parar para amarte en cada abrevadero

como un par de caballos imprudentes

con la crin suelta al viento, desatados;

deseo que el invierno no llegue hoy aquí.

09/05/2008 06:11 Autor: Gonzalo López Cerrolaza. #. Tema: Poesías. No hay comentarios. Comentar.


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