
Se cierra la rosquilla, por mi boca,
al tiempo que el ojal es desflorado;
huele a sirena toda en mar salado,
calla las tempestades, me convoca.
Asaltan lengua y dientes, de oca en oca;
el donut, alfiler azucarado,
responde, tutea a Don Maldonado,
se arrima hasta el amor, a quien trastoca.
Espolvorea en rayos y centellas
relojes atascados en el alba,
intentan no parar, pero termina.
Después, cigarros, fuego, dos botellas;
y parece perder, pero se salva,
la niña que en pasiones ya germina.